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“Contra el VIH y el sida todos debemos trabajar unidos”

Se calcula que en España hay entre 120.000 y 150.000 personas infectadas por el VIH, aunque casi un 40% ignora que es portadora del virus. Cada año se diagnostican en nuestro país unos 2.900 nuevos casos de VIH, especialmente en personas jóvenes, varones, que mantienen relaciones sexuales con hombres. Este “goteo de nuevas infecciones” constituye de alguna manera “un fracaso de los programas de prevención y educación orientados al VIH y sida”. Así lo cree, David Dalmau, Presidente de la Sociedad Española Interdisciplinaria del Sida (SEISIDA) y copresidente del XVI Congreso Nacional sobre el Sida/ XI Conferencia de AIDSImpact, que reúne en Barcelona hasta el próximo 2 de octubre a más de 600 especialistas nacionales e internacionales del ámbito del VIH y del sida.

Los últimos datos del Sistema de Vigilancia del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad muestran que más del 80% de los nuevos casos de VIH se produjo en hombres, y la edad más frecuente al diagnóstico fue de 35 años. Dalmau considera que la culpa de esta situación no es “exclusiva de la crisis económica y sus recortes”. Así señala que si bien se han “recortado los programas de prevención, educación e información en los últimos años”, la situación es anterior. De alguna manera, “no se ha sabido sensibilizar a las personas que mantienen conductas de riesgo de las consecuencias deletéreas que comporta la infección por el VIH”. Se ha perdido “la cultura de la sensibilización del VIH y la crisis ha acuciado este problema” y se constata en que “no estamos sabiendo controlar la infección” que, aunque disminuye, “las estadísticas sugieren que es más mérito de los tratamientos que de las políticas de prevención”.

De opinión similar es Asier Sáez Cirión, del Instituto Pasteur, quien asegura que en los países occidentales, donde el acceso a los medicamentos está "asegurado", el sida deja de ser una enfermedad mortal para convertirse más bien en una “especie de infección crónica”. Este experto cree que hay “mucha gente que asume que ya no se muere de sida y que en caso de infección una pastilla va a solucionarlo todo. Es impactante ver cómo, mientras la epidemia comienza a controlarse en los países más afectados, la incidencia de la epidemia en Francia está repuntando en algunos grupos que mantienen conductas de riesgo”.

Unidos podemos

Foros como el de Barcelona sirven para desvelar estos problemas y tratar de encontrar posibles soluciones. “Con el lema del congreso, ‘Unidos Podemos’ pretendemos ilustrar que para luchar contra la epidemia se necesita la colaboración y el trabajo conjunto de todos: profesionales sanitarios, personas afectadas, políticos, ONG, agentes sociales, sociólogos, científicos e investigadores, etc.”, asegura Jordi Blanch, copresidente del XVI Congreso Nacional sobre el Sida/ XI Conferencia de AIDSImpact para quien “el trabajo de unos sin la colaboración de otros puede llegar ser ineficaz”.

Los retos que plantea la infección por VIH son múltiples. En opinión de los médicos, dice Blanch, “se deben mejorar los tratamientos para reducir sus efectos secundarios y aumentar la adherencia”; para las personas con VIH y ONG “hay que facilitar el acceso gratuito a de los tratamientos más eficaces a todas las personas infectadas”, mientras que los políticos “dirán que no hay dinero”, los agentes sociales “que faltan medidas para evitar la transmisión” y los científicos que “se necesita más dinero para investigación”.

En este sentido, Montserrat Pineda Lorenzo, Presidenta del Comitè 1er Desembre, cree que “los retos requieren que los abordemos desde todos los ámbitos, y que lo hagamos lo antes posible. Necesitamos que la sociedad vuelva a sentir como desafíos todo aquello relacionado con el VIH, porque es la única manera que podemos y debemos afrontar esta epidemia”. Así, Pineda piensa que es imprescindible “repolitizar” la epidemia desde todos los estamentos.

Además dice que los principales problemas asociados a la pandemia tienen que ver con la “vulneración” de derechos en diferentes dimensiones. “Es momento de hablar del impacto que tiene en VIH en la vida de las personas y no como hechos aislados o individuales, sino resultado directo de determinadas políticas de salud. Tener acceso a programas de prevención o/y a una atención de calidad; a la medicalización sin repagos; a una vivienda digna, o tener acceso a un trabajo sin discriminación son fruto de decisiones políticas”, denuncia. Y, ante una crisis económica que “lo único que hace es favorecer y/o incrementar los problemas relacionados con el VIH que ya existían”, aventura que “podemos afirmar sin miedo a equivocarnos que empeorará el diagnóstico precoz, aumentará la dificultad del acceso a los tratamientos, la discriminación y el estigma, la criminalización de la transmisión del VIH, etc.”.

Es obvio que la crisis económica está afectando al manejo de la epidemia. Dalmau cree que las políticas sanitarias actuales “carecen de perspectiva” y lo que denomina “miopía cortoplacista de los políticos” nos va a conducir a “problemas a medio y largo plazo en la epidemia”, y no solo en España, sino en muchos países pobres en recursos a los que se les ha “recortado” las ayudas en cooperación.

Curar el sida
Afortunadamente los tratamientos para el VIH van mejorando, pero de momento no es posible la curación. Sin embargo, señala Sáez Cirión, “ciertas personas son capaces de alcanzar una remisión de la infección gracias a haber iniciado el tratamiento muy rápidamente. Y aunque el virus sigue presente en el organismo, lo está a niveles tan bajos que no hacen falta medicamentos para mantener la infección controlada” De hecho, algunas de las personas de un ensayo del equipo de Sáez Cirión llevan viviendo más de 10 años con la infección “controlada” tras interrumpir su tratamiento.

Pero todavía hoy no se sabe porqué, tras discontinuar la terapia, ciertas personas son capaces de mantener niveles indetectables de virus y la mayoría no. “Una característica clave de los que controlan el virus es que en el momento de la interrupción tienen niveles muy bajos de reservorio viral, muy pocas células infectadas, aunque sabemos que no es suficiente”. El tratamiento precoz impacta en la infección a diferentes niveles: “no solamente se limita el número de células que se infectan, también se limita el número de mutaciones del virus y se facilita la reconstitución y preservación de las respuestas inmunitarias. Probablemente en los pacientes que controlan la infección se produce una óptima combinación de estos factores”. Desafortunadamente, “aún no sabemos predecir qué pacientes serán capaces de controlar la infección tras interrumpir el tratamiento”, concluye.

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